Cuando hablamos de bienestar articular, lo más importante suele ser lo simple: moverse con regularidad, calentar antes de actividades más intensas y evitar picos de esfuerzo repentinos. En vez de “todo o nada”, funciona mejor una rutina estable y moderada.
- Calentamiento (5–8 min): movimientos suaves de hombros, caderas, rodillas y tobillos.
- Movilidad (5 min): rangos de movimiento controlados, sin rebotes ni dolor agudo.
- Fuerza ligera (2–3 veces/semana): ejercicios básicos con técnica, progresando poco a poco.
- Pausas activas: si trabajas sentado, levántate cada 45–60 min y camina 2–3 min.
Si aparece molestia persistente, reduce intensidad, revisa técnica y prioriza descanso. Si el problema continúa, lo adecuado es consultar a un profesional.





